Todos tenemos una Manolita, como la de «Campanades de Boda», en nuestra vida

Siguiendo con nuestra trilogía de entrevistas a La Cubana, y después del reportaje a Montse Amat, la novia de Campanades de Boda. Hoy entrevistamos a Manolita, esa encantadora señora de la limpieza que ha estado toda su vida con la familia Rius y que es de los personajes más queridos de este espectáculo teatral y musical.

Su ternura es parte también de María Garrido, la actriz que la representa. Cuando a María le pedimos que eligiera un sitio del Teatro Tívoli para realizar la entrevista, lo tuvo claro, y nos sentó en el sofá del salón de la Familia Rius, en el escenario donde en cada función tienen lugar situaciones cómicas, surrealistas, parodias, canciones, nervios… En fin, donde cada noche se pone de manifiesto que detrás de nuestro día a día y nuestros actos sociales hay teatro:

María Garrido -Manolita en «Campanades de Boda»-. Foto de Josep Aznar

Este no es tu primer espectáculo con La Cubana…

No… Estuve cinco años con La Cubana, comenzando en el 2003, participé en «Mama quiero ser famoso», «Cómeme el coco negro»… Después me fui cuatro años fuera, ahora con «Campanades de Boda» me he reincorporado a la compañía.

¿Qué podemos encontrar de obras anteriores de La Cubana en «Campanades de Boda» y qué elementos le dan un nuevo espíritu a este espectáculo teatral y musical?

En las obras de La Cubana siempre hay transgresión de los espacios, se utilizan espacios que tradicionalmente no se les da uso en el teatro, la interacción con el público, también cómo están dibujados los personajes y su look (muy «a la Cubana» en cuanto a vestuario, maquillaje, escenografía…). Estoy segura que cualquiera que nos conozca, sin saber que este espectáculo es nuestro, lo sientas en el patio de butacas y al instante nos reconocería.

Pero sí que hay elementos nuevos, el que más destaca es algo que no había pasado nunca anteriormente: durante ciertos momentos de la función hay cuarta pared, es algo con lo que quiere jugar el director. Esto, que es tan tradicional en cualquier otra compañía de teatro, para La Cubana es muy innovador, de hecho, nuestro público fiel se sorprende, se estraña.

Háblanos de Manolita… ¿qué hay de María en ella y qué tiene de personaje?

Más que mío tiene cosas de mi familia, de las mujeres de mi familia: mi madre, mis abuelas, mis tías… Incluso de las madres de amigos míos que tienen frases y maneras de hablar que te inspiran. En La Cubana funcionamos así, intentamos que la mayoría de los personajes sean verídicos y por eso lo lógico es coger ideas de «tu tía Mercedes» o «tu prima Juanita», que sabes como hablan y vas cogiendo frases de una, las maneras de otra y de todo eso sale Manolita.

De hecho al público le hace mucha gracia mi personaje porque siempre le recuerda a alguien, a esa profesora, a tu vecina o algún familiar por como es, por como trata a la gente y por como ve la vida. Es un personaje muy vital.

¿Alguna anécdota de Manolita con el público?

Una vez, en las previas de Rubí, vino una señora a decirme «yo también soy un poco Manolita», y me hizo mucha gracia, porque cuando el público ve al personaje como una persona real y además se identifica con él quiere decir que funciona, que cuadra todo.

También, cada día, se nota que el público agradece la canción de Manolita en el escenario, una canción positiva, vital, que te pide que seas tu mismo, que tires para adelante. Es una gran satisfación cantar ese mensaje cada día, lo cantas de verdad, a un público que te mira a la cara y que asiente sonriente con tu canción. Es un personaje muy agradecido, en general.

María Garrido con nuestra compañera Eirene encima del escenario de «Campanades de Boda»

¿Cómo se consigue esa energía que hace que con 11 actores salgan al escenario el triple de personajes?

Cada día hacer la función es un esfuerzo, por supuesto.. . Hay gente que entre bambalinas se va cambiando como loca, hay actores que no paran, tiene ocho o diez cambios en toda la función, pero eso, yo creo, se consigue y se hace con ilusión, no estás pensando en si estás más o menos cansado. Detrás de toda esta energía está Jordi Millán, que tira desde hace treinta y pico de años de todos para adelante y con lo que sea. No creo que La Cubana pudiera funcionar sin él, porque él es «el loco que se lo inventa todo», es la base de la locura Cubana. La pasión que le pone al día a día te contagia.

Y es que cada día hay gente que decide que quiere ir al teatro, paga una entrada, dedican un tiempo en venir a verte y la función tiene que salir perfecta, has de estar al cientodiez por ciento y eso es lo que sabe transmitirte Jordi.

Desde Broadway Barcelona damos fe de ello, como ya os adelantamos en la anterior entrevista, nos invitaron a estar con ellos y ver la obra desde dentro, la energía que se respira entre bambalinas es inagotable, una fuente de «buen rollo» donde se implican todos, hasta los técnicos, y donde nos implicaron también a nosotros. Gracias de nuevo a María Garrido, por sentarnos en el sofá de casa de la familia Rius y hacernos sentir como en nuestra casa.

Os recordamos que aún nos queda una entrevista por mostraros, donde os sosprenderemos con un final feliz, de aquellos de «vivieron felices y comieron perdices» ¿quién se llevará el ramo de la boda entre Broadway Barcelona y La Cubana?

The show must go on! (¡Con energía y muchas Manolitas que nos alegren la vida!)

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